El campo gallego invierte 75 millones al año en modernizar la maquinaria de sus granjas

Casi la mitad del dinero que destinan las granjas de la comunidad a nuevos aperos va a parar a la compra de tractores

Son apenas un tercio de las existentes hace 20 años, pero producen casi el doble y trabajan más del triple de la superficie que labraban por aquel entonces. Las explotaciones agroganaderas gallegas continúan adelante con su imparable apuesta por seguir dimensionándose y por modernizar sus sistemas productivos.

Y el de la maquinaria es uno de los aspectos en los que más están incidiendo las granjas gallegas durante los últimos años. Se calcula que la inversión anual en la adquisición de nuevosaperos sobrepasa los 75 millones de euros. Casi la mitad de este dinero se destina a la compra de tractores nuevos -783 el ejercicio pasado y 576 hasta octubre de este año-, otros 15 millones de euros más a la adquisición de vehículos usados -se compran seis por cada uno nuevo- y el resto se reparte entre remolques, equipos de recolección y distinta maquinaria para el laboreo de la tierra o la aplicación de productos fitosanitarios.

Según los datos publicados por el Ministerio de Agricultura

durante los primeros nueve meses del año las explotaciones agroganaderas gallegas matricularon un total de 2.174 máquinas

. De ellas, más de un millar eran aperos arrastrados o suspendidos en el tractor y destinados a la preparación del suelo (123), equipos de tratamientos (421) o utensilios de procesamiento del forraje (271). También se adquirieron 70 motocultores destinados a los sectores hortícola y vitivinícola.


Un momento delicado

Estas importantes cifras no esconden, sin embargo, el delicado momento por el que atraviesan buena parte de los talleres de venta y reparación de maquinaria gallegos. «Agora véndense 70 tractores ao mes, menos da metade que hai dez anos. Hai menos explotacións e con menos liquidez que nunca», apuntan desde un taller agrícola de Santa Comba donde reconocen que muchos negocios se han visto obligados a desprenderse de marcas que distribuían en exclusiva, debido a los costes que esto les suponía, o incluso han ido orientándose hacia sectores como el forestal, la huerta y hasta hacia los llamados agricultores de fin de semana.

«Por cada tractor grande vendemos cinco ou seis destes de pequena potencia para o xardín ou a horta con todo tipo de apeiros e accesorios. As granxas grandes cada vez optan máis por contratar a unha empresa de servizos que por comprar maquinaria. Se a compran, adoita ser de segunda man», explican. Nacidas en 

Francia

 hace más de medio siglo, las CUMA (cooperativas de utilización de maquinaria agrícola) llevan poco más de un decenio funcionando en Galicia con relativo éxito. Gracias, en parte, a la fuerte apuesta realizada por la Administración autonómica a la hora de promover este tipo de actividad asociativa. Tanto es así que durante el último trienio la Consellería do Medio Rural ha destinado más de once millones de euros -4,8 millones durante este año- a subvencionar la renovación del parque de maquinaria de más de un centenar de CUMA.

Reducir las emisiones

Tal y como apuntan desde el organismo autonómico, estas ayudas públicas buscan racionalizar los costes de mecanización de las granjas al tiempo que se incide en el ahorro energético y en la reducción de emisiones contaminantes. Subvencionan el 35 % de los gastos -puede llegar al 50 % en el caso de entidades ubicadas en zonas con limitaciones naturales- y se priorizan aspectos como la inversión en nuevas tecnologías que permitan reducir las emisiones de CO2 y amoníaco, el porcentaje de mujeres en los consejos rectores o el valor contable del parque de maquinaria de los solicitantes.

La comunidad con más tractores por detrás de Andalucía

A día de hoy hay matriculados en Galicia 164.814 tractores, apenas 8.000 menos que los 173.096 existentes en Andalucía, que lidera el ránking nacional.

Es cierto que si se vinculan estas cifras a la superficie agrícola de cada comunidad autónoma, los gallegos se imponen claramente, ya no solo a los andaluces, sino también a regiones como Castilla y León (154.112 tractores) o Castilla-La Mancha (148.592), que cuentan con más del triple de terrenos de cultivo y, sin embargo, disponen de un parque de vehículos mucho menor.

¿A qué se debe este exceso de maquinaria? Principalmente a la propia estructura de las explotaciones gallegas, caracterizadas por el minifundismo y una escasa base territorial. Esto obliga a la mayoría de las granjas a disponer de su propia maquinaria cuando, atendiendo a la superficie de cultivo, esta sería suficiente para cubrir las necesidades de cuatro o cinco granjas.

También hay que tener en cuenta que una parte importante del actual parque gallego de tractores -más de un tercio, según fuentes del propio sector- apenas trabajan 100 horas al año (el 20% de la media), pues pertenecen a explotaciones que, a pesar de no tener ya actividad, sus dueños se resisten a vender.

Muchos años y poca potencia

«Trátase de máquinas moi vellas ou de reducida potencia, con pouca saída no mercado, pero que os seus propietarios, antigos agricultores ou gandeiros, seguen mantendo e usando para traballos puntuais», apuntan técnicos de una oficina agraria comarcal de la Consellería do Medio Rural


FUENTE: LA VOZ DE GALICIA.